sábado, 8 de diciembre de 2007

La Ventana Abierta


Twisted Ink Productions Presents:

La Ventana Abierta
By Chebing



Todo empezó cuando el psicólogo le recomendó ir a pasar unos días a su casa en el campo. Framtom Nuttel tenía un problema de nervios y necesitaba algo que ayude a calmarlos. Decidió hacer uso del consejo que había escuchado y en menos de una semana ya estaba todo arreglado para volver a su casa en el campo. Era una lástima que en todos esos años no haya ido ni una sola vez.

Como Framtom era una persona tímida y poco sociable, habló con su hermana, quien había vivido allí durante unos meses, para pedirle unas cartas de presentación que lo ayuden en la difícil tarea de hacer amistades.

Durante la primer semana, Framtom estuvo muy ocupado recorriendo el pueblo, conociendo la zona, caminando por los bosques y, por sobretodo, calmando sus nervios. Por suerte la recomendación del doctor parecía dar resultado, y con el pasar de los días nuestro protagonista se sentía cada vez mejor. Luego de dos semanas, decidió conocer gente nueva haciendo uso de las cartas que tenía en su posesión. La que más llamó su atención fue la que estaba dirigida a la Sra. Sappleton, que casualmente, vivía bastante cerca de él.

Se subió al auto, manejó un par de minutos y llegó a destino sin ningún percance. Se acercó a la puerta, la golpeó y esperó a que lo reciban. Abrió la puerta una joven llamada Vera, quien le preguntó quién era y por qué estaba en su casa. Luego, lo invitó a pasar y le dijo que tendría que esperar en el salón hasta que su tía, la Sra. Sappleton, baje.

Framtom estaba impresionado por la excelente decoración de la casa, que tenía pisos de madera, muchos cuadros, la pintura era del mejor gusto posible y los muebles, absolutamente encantadores, todo esto en la más absoluta de las armonías. Sin embargo, sus observaciones se vieron interrumpidas por Vera, quien estaba cansada del silencio y le dijo que tendría que soportarla hasta que su tía baje.

Fue así que comenzó la pequeña charla, Framtom le dijo la razón de su viaje y le explicó cómo había recibido las cartas de presentación de su hermana, quien había vivido allí hacía cuatro años. Vera luego le preguntó si notaba algo extraño en la casa, Framtom usó la oportunidad para elogiar el excelente sentido de decoración que tenían sus dueños, sin embargo, eso no era lo que Vera quería escuchar.

Él siguió intentando descubrir qué había de extraño en la casa, pero sin éxito, así que Vera le tuvo que indicar una ventana en el medio del salón, la única abierta en toda la casa. Framtom le dijo que para ser un día de otoño, hacía el suficiente calor para tenerla abierta, pero por la cara de Vera, esa no era la respuesta correcta. Ella contestó que en ese caso, las demás no estarían cerradas, y le explicó el por qué de esa ventana abierta. Resulta que el marido, el hijo y el hermano de la Sra. Sappleton eran aficionados a la cacería, deporte que practicaban todos los días. Al parecer tenían tanta práctica que conocían los mejores lugares para cazar y que ya era una costumbre para ellos salir todas las tardes de cacería. Es por eso que con el pasar del tiempo, adquirieron la costumbre de dejar la ventana abierta, para que al regreso de los cazadores, éstos pudieran entrar por ahí y así no ensuciar ni la alfombra ni los pisos de madera de la Sra. Sappleton. Fue lo que contó Vera a continuación lo que hizo poner nervioso a Framtom.

Resulta que un día de verano, los tres cazadores partieron hacia su lugar preferido para cazar, dejando la ventana abierta como era costumbre. Lo que ellos no tuvieron en cuenta es que los senderos que antes eran seguros, se habían vuelto peligrosos debido a las inundaciones que había sufrido el pueblo durante dos semanas, en la conocida como la peor temporada de lluvias en los últimos cien años. Como resultado de esto, el pequeño grupo de tres cayó en un pantano y fue la última vez que alguien escuchó hablar de ellos, ni siquiera sus cuerpos fueron recuperados. A pesar de esto, lo más retorcido de la historia era que la Sra. Sappleton negaba su muerte y dejaba todos los días del año la ventana abierta, esperando el regreso de su esposo y los demás.

Ya se habían cumplido tres años desde la última vez que los habían visto, y sin embargo, no había pasado un día que la ventana no estuviera abierta, y tampoco había pasado un solo día sin que la Sra. Sappleton se pusiera a mirar a través de ella, esperando verlos llegar, esperando escucharlos cantar sus canciones y esperando tener a su familia una vez más, segura en su casa.

Antes de que Framtom pudiera decir cualquier cosa, la Sra. Sappleton bajó e interrumpió la charla, rápidamente, Vera abandonó el salón y subió las escaleras. Framtom estaba tan nervioso que necesitaba olvidarse del tema de la ventana y hablar de cosas más normales. Ambos se presentaron, la Sra. Sappleton parecía una mujer amable, sin embargo, había algo raro en ella, Framtom tenía la extraña sensación de que ella estaba loca.

Antes de que Framtom pudiera hablar, ella lo interrumpió para explicarle que su marido, hijo y hermano estaban por llegar y que por eso mantenían la ventaba abierta, para que entren sin ensuciar la casa. Esto no hizo más que alterar a Framtom que rápidamente contó sobre su enfermedad en un intento desesperado de cambiar de tema, sin embargo, la Sra. Sappleton casi no lo escuchaba y miraba exclusivamente hacia la ventana, esperando el regreso de los cazadores desaparecidos.

Framtom cada vez estaba más nervioso, sus manos estaban temblando, y no podía hacer más que hablar sobre él, necesitaba alejar sus pensamientos de esa ventana, pero la Sra. Sappleton no parecía escuchar nada, solo miraba a esta última y asentía con la cabeza.

De repente, se escuchó una canción que provenía de afuera, se escuchaba bajita, sin embargo, iba tomando fuerza. La Sra. Sappleton intentó descifrar la extraña melodía, hasta que con una sonrisa en su rostro dijo que al fin habían llegado. Framtom se tomó el pecho, su corazón latía como si no existiera un mañana, se paró y, al igual que la Sra. Sappleton, se acercó a la ventana. Antes de poder mirar a través de ella la vio a Vera, quien había bajado cuando escuchó la canción.

La primera en llegar a la ventana fue la Sra. Sappleton, que simplemente hizo un saludo con las manos y sonrió, dando la bienvenida a los desaparecidos cazadores. La segunda fue Vera, que en cuanto vio lo que pasaba abrió los ojos y la boca en señal de sorpresa, y cayó desmayada al suelo. Framtom fue el último en mirar. Se asomó y vio un grupo de tres sombras, caminando con escopetas en la mano, con un perro alrededor, cantando y saludándolo a él y a ella, saludándolos como una extraña ironía que le jugaba el destino. Acto seguido Framtom salió corriendo de la casa, para jamás volver, para jamás parar hasta que sus nervios se lo permitieran.

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Remake del relato The Open Window

1 comentarios:

x Noelia x dijo...

era poco sociable asi que fue directo a hablar con su hermana


jajajajajajajaaj, che
q onda? en casa tenemos una terraza y es más facil salir x la ventana larga de la cocina a tender la ropa JAJAJAJAJAJAJA
y algo mas.... q paso??

de repente, de la nada le largaron la historia sicopata? ? y encima el mismo dia se volvieron ???

mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

mistery mistery