
Twisted Ink Productions &
Elige Tu Propia Aventura Presents:
El Péndulo de la Muerte
By Chebing
No pude resistir, la quería demasiado para dejarla morir. Terminé de acomodar a los chicos en la espalda de mis amigos y les dije: “Perdón, pero deben continuar sin mí”, di media vuelta y corrí sin detenerme. Ellos gritaron varias veces por mí, pero no respondí ningún llamado, simplemente seguí mi camino. Una vez en el patio de nuestra casa, me subí por la escalera que daba a mi ventana, en ese momento no recordé que se hallaba bloqueada por maderas. Intenté romperlas pero no hubo caso, no pude entrar. Volví a bajar al patio, sabía que del otro lado estaban todos los muertos vivos, así que debía apurarme y bajo ningún concepto podía hacer ruido.
Pensé y pensé, hasta que se me ocurrió la manera perfecta para entrar. Con el cuchillo que me había dado Rodrigo desatornillé la entrada para el perro que se encontraba en la puerta que daba a la cocina, y luego, a través de ese espacio, rompí las maderas que bloqueaban el paso con patadas. Luego me escurrí por esa pequeña abertura y entré a la casa. Resistí mi impulso de gritar por Sofía y caminé sigilosamente hasta el living. En la misma ventana donde empezó todo estaban Marcelo y Jazmín, me alegró mucho encontrarlos ahí. Los llamé en voz baja pero no se daban vuelta, luego, a medida que me acercaba, los iba llamando un poco más fuerte, pero seguía sin haber respuesta. Todo eso me pareció demasiado sospechoso y me frené. Miré alrededor, la puerta estaba sin maderas, rota, abierta. Los muertos vivos habían estado allí. Inmediatamente comprendí que aquellos dos no eran mis amigos, se habían convertido en algo más.
A medida que mis lágrimas se esparcían por mi cara, subí las escaleras, esperando que Sofía haya tenido un mejor destino que aquellos dos. Recorrí toda la casa pero no la encontré, pensé que quizás había escapado o que quizás era uno de ellos y estaba en busca de comida, pensaba demasiadas cosas. Seguí caminando, volví a entrar en todas las habitaciones, baños, volví a recorrer todo nuevamente, sólo me faltaba volver a mirar el living.
Bajé lentamente, ellos seguían en el mismo lugar. Sin hacer ruido miré a todos los rincones pero no pude encontrarla, la oscuridad no ayudaba en lo más mínimo. Decidí salir, así que me dirigí a la puerta. Antes miré a ver dónde se encontraban los muertos vivos, ellos estaban avanzando al resto de las casas que se encontraban próximas a la nuestra, así que podía salir. Cuando estaba en ello, moví la puerta y, sorprendentemente, ese ruido fue el necesario para que mis antiguos amigos me encuentren con su mirada y vengan en mi búsqueda. Me apuré en salir, hice unos metros y me di vuelta para ver qué tan rápidos eran, sin embargo, me encontré con un paisaje aún peor.
Cuando miré hacia la puerta de entrada, noté que desde la ventana del primer piso se extendía una gruesa cuerda, con un nudo al final. Aquel nudo estaba enroscado en el cuello de mí, ahora, ahorcada novia, quien se balanceaba de un lado a otro, como el péndulo de un reloj, un péndulo de muerte.
Caí en mis rodillas, no podía creer lo que estaba viendo. Estaba completamente devastado. Mientras mi mirada se mantenía fija en ella, escuchaba el ruido que desprendían Marcelo y Jazmín al acercarse, ruido que no habían hecho antes, pero que seguramente estaría haciendo yo a la brevedad.
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