Twisted Ink Productions Presents:
El Cofre De Los Tesoros
By Chebing
Había una vez un niño de tan sólo diez años, que sin embargo, tenía más valor que la mayoría de los jóvenes del pueblo. Este niño recorría todos los días el bosque que se extendía a los alrededores del territorio conocido en busca del objeto más preciado que sus oídos hayan tenido el placer de escuchar. Su tesoro no era nada más ni nada menos q el protagonista de un cuento de hadas; era un cofre dorado, que según las historias, yacía escondido bajo una X tenebrosa. Este cofre, probablemente enterrado por piratas, contenía no solo kilos y kilos de oro, sino el agua ancestral, aquella capaz de dar juventud eterna y hasta volver de la muerte a los q pasaron a otra vida.
En el anhelo de poner sus manos sobre ese cofre, el niño tuvo que sortear muchos desafíos, no sólo las bestias salvajes q encontraba en su camino, sino la deshidratación, el frío y a las condiciones extremas q enfrentaba. Sorprendentemente este chico de tan poca edad pudo sobrevivir vario meses en el bosque, en búsqueda del cofre pirata, hasta que, un día en el que los mundos se alinearon para su fortuna, encontró la cruz que marcaba el lugar indicado. El niño miró a su alrededor, la atmosfera de desolación, oscuridad y, sobre todo maldad que había en el ambiente aseguraban que aquel era el lugar indicado. Pero el miedo también hacia su parte, el corazón del protagonista cada vez latía más y más rápido, alcanzando un pulso que apenas podía resistir.
Lentamente se acercó a la cruz, miró una vez más a su alrededor, quería asegurarse de estar sólo. Se agachó, sintió la fría tierra en las yemas de sus tibios dedos, suspiró, se llenó de coraje y empezó a cavar, con nada más que sus uñas y deseos. En este punto, la vida del héroe cambiaría para siempre, al igual que el destino de toda la humanidad. Mientras el niño escarbaba la tierra, una presencia diabólica se acercaba muy suavemente, siguiendo los compases del viento, asustando a todas las bestias del lugar.
La presencia siguió su camino hasta el niño, quien estaba tan concentrado en su misión que no sintió el momento en el que su alma fue poseída. Rápidamente sus ojos lo abandonaron, para posicionarse en el lugar de éstos, los ojos del diablo en persona. La sangre salía de sus dedos, como resultado de la constante lucha por abrirse camino hacia el tesoro.
Las nubes se amontonaban por encima del pequeño, intentando ver quien era aquel q profanaría la tumba sagrada de los malditos. Los truenos avisaron a la tierra y al cofre que algo importante estaba por suceder. Los árboles se quedaron inmóviles, intentando pasar desapercibidos, y los animales se alejaron tanto como pudieron del lugar; la presencia diabólica era algo q no podían soportar.
Las uñas llenas de tierra encontraron el cofre, sintieron el oro. El chico hizo una pausa, su corazón se acelero aun más, inmediatamente y con mayor desesperación continuó cavando, luego, con todas sus fuerzas desenterró el cofre, dejándolo apoyado a centímetros de él, contemplándolo con avaricia. Los ya rojos ojos del muchachos no podían creer lo q veían.
Lenta pero firmemente abrió el cofre, el cual escondía en su interior pilas y pilas de oro que se reflejaban en la cara del muchacho. Sin embargo, si la leyenda era cierta, habría un objeto aun más preciado esperando debajo de todo el oro. Efectivamente, un tubo pequeño y alargado estaba esperando para que alguien lo encuentre, y ese momento había llegado.
El niño tomó el tubo, lo sacó cuidadosamente, lo miró, parecía normal. Lo agitó e intentó escuchar algún movimiento en su interior. Lo examinó lenta y cuidadosamente. Haciendo uso de su fuerza consiguió sacarle la tapa
Lo levantó por los aires y lo puso boca abajo, apuntando hacia su lengua, q esperaba ansiosamente el contacto con ese sagrado liquido. Gota a gota sintió un regocijo que por momentos parecía una maldición. Su estomago empezó a arder, el niño empezó a golpearse la cabeza como un intento desesperado de parar el dolor. El ardor se extendía a cada una de sus venas hasta llegar al cerebro.
El chico cayó al suelo tomándose la cabeza, arrancándose los pelos, enterrándose las uñas, no podía soportar el dolor. Con toda su fuerza, y de rodillas en el suelo, movió su cabeza con destino a la tierra, en un reflejo para detener el dolor que se extendía por sus nervios.
El impacto fue lo suficientemente duro como para abrir un agujero en su cráneo, que dejó escapar más y más sangre, quitándole lentamente la vida al protagonista. La sangre recorría las hojas del bosque como un río, un río rojo que lentamente pasaría por el bordo hasta finalmente convertirse en negro.
Cuando la sangre fue mas oscura q la oscuridad misma, algo sucedió; en un segundo todas las nubes desaparecieron, y toda la luz del mundo fue conjurada en los cielos, los árboles perdieron una por una todas sus hojas, y rápidamente el bosque se convirtió en un cementerio gigante, lleno de árboles y animales muertos, sin vida en ningún lugar visible.
El cielo estaba completamente iluminado, era imposible distinguir el sol. El cuerpo del chico comenzó a moverse por si solo, al principio se paró, luego comenzó a levitar. Estando a centímetros del suelo, los brazos del niño apuntaban a la tierra, mientras q su cabeza se entregaba a los cielos.
De repente toda la luz fue hacia él, hacia su cuerpo, hacia su pecho, al mismo ritmo que él la abrazaba, la tomaba, la hacía suya. Al mismo tiempo que él se alimentaba de la luz
El mundo quedó en tinieblas, toda la luz había desaparecido y no había sol que la reemplace. El chico luego extendió todas sus extremidades de repente, liberando una gran cantidad de energía, expulsando la luz que acababa de absorber, desatando el infierno sobre
El cielo era oscuro, las nubes dejaban caer lágrimas de fuego. Los árboles ya sin hojas se consumían por las llamas que ocasionaba la lluvia infernal. El chico despertó, pero en él también despertó algo más. Sus ojos no volvieron a ser los mismos, seguían siendo los del diablo, pero ahora, su alma se comportaba acorde a esos ojos, en una búsqueda por un tesoro. Lamentablemente, este tan preciado tesoro era, ahora, la dominación del mundo, el cual ya le había sido prohibido hacía millones de años.
Y fue así como un chico temerario, en el seno del bosque, ocasionó una lluvia de fuego y re encarnó en él un demonio, pero no cualquier demonio, sino el más temible de todos. Fue traído de la muerte, y ahora la juventud eterna seria su aliada.
¿Quién, en un río de sangre y en una lluvia de fuego, sospecharía de un simple niño, temerario como él solo, con alma de guerrero y ojos de demonio?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada