
Twisted Ink Productions Presents:
La Maldición
By Chebing
“¿Cuántas veces más voy a tener que contarlo?” Preguntó el muchacho. “¡Las veces que nosotros queramos!” le contestaron. “Y mejor que empiece a tomar sentido tu historia de hadas, sino, ya sabés cuál va a ser tu destino” Tragó saliva, pensó rápidamente en una forma de salvarse, de convencer a todos de que él decía la verdad, pero claro, ¿cómo creer semejante historia? Su única esperanza yacía en que por fin entendieran que decía la verdad.
“La temprana etapa de mi vida escapa a mis recuerdos, quizás una imagen o dos, ayudada con una fotografía, pueden constituir un semi-recuerdo, siempre y cuando cuente con el relato de otras personas que hayan estado allí y puedan contarme qué sucedió. Es por eso que sobre esos años no puedo hablar. Así que mi historia comienza a los diez años de edad, sentado en el escritorio de mi cuarto, haciendo mi tarea, como siempre. Ese día estaba escribiendo un cuento para entregar a la mañana siguiente, era tema libre así que básicamente podía hacer lo que yo quisiera. Agarré unas cuantas hojas y empecé con mi tarea. No sé por qué, decidí escribir sobre dinosaurios, pero no un informe sobre su extinción, sino un cuento sobre dinosaurios atacando la Ciudad, y destruyendo todo a su paso. No tenía mucho sentido, los atacantes aparecían de la nada, escupían fuego y rompían todo. Al final, se contagiaban de una gripe humana común y corriente y morían todos, era bastante corto y sobre todo malo, pero era tarde y estaba cansado, sabía que era un trabajo suficiente como para no ganarme una mala nota, así que lo dejé así y me tiré a dormir. Lo siguiente que recuerdo fue mi padre despertándome en medio de la noche, completamente exaltado. Me sacó de la cama y me llevó en sus brazos hasta el sótano, me dijo que me quede ahí. Yo sentía temblores en la tierra, y muchos ruidos extraños. Al poco tiempo vino mi madre con mantas y comida, y más tarde mi padre, traía un bolso y la escopeta, se sentó mirando a la escalera y nos dijo que nos durmamos. Yo pregunté qué pasaba, pero ninguno me quería contar, simplemente me decían que cierre los ojos e intente dormir. Esa fue la noche en que los dinosaurios invadieron la ciudad y causaron más de veinte mil muertos, y que cuando todo parecía perdido, simplemente murieron, tal cual yo lo había escrito en mi historia.”
En la corte todos miraban al muchacho, convencidos de su locura, pero dejaban que continúe con su relato, ya que estaban fascinados con el mismo. Claramente unas cuantas hojas de papel no podían ser responsables de la invasión jurásica (apodada así por los programas de chimento), pero tampoco existía otra teoría alternativa para explicarlo. La Ciencia estaba a oscuras, mientras que la Iglesia profetizaba que el fin del mundo se acercaba. Afortunadamente, los tiempos estuvieron tranquilos después de eso.
“Por supuesto todo aquello me asustó mucho, yo lo relacioné inmediatamente con mi historia, y jamás quise volver a escribir sobre cosas actuales, solamente sobre hechos pasados o en un futuro muy lejano. Estaba muy asustado para hacer aunque sea una prueba, pero claro, con el paso del tiempo ese miedo se fue perdiendo, y cada vez me animé a escribir más y más. Al principio escribía cosas triviales como por ejemplo encontrar dinero en el bolsillo de mis pantalones, aprobar un examen sin estudiar, que mis padres me dejen salir más tiempo del normalmente permitido, cosas así. Sin embargo, al tiempo se fue de control. En la escuela había un muchacho que siempre me molestaba, me cargaba, me insultaba, me pegaba, sin motivo aparente, y yo lo odiaba, verdaderamente lo odiaba, le deseaba la muerte, tanto fue así que un día, después de una de las más terribles palizas, llegué a mi casa, me encerré en la habitación, agarré mi cuaderno y simplemente escribí que él era víctima de un horrible accidente, el cual le costaba la vida, y luego me quedé dormido, abrazado al cuaderno y con la marca de las lagrimas bajo mis ojos. Al día siguiente era sábado, así que tuve que esperar hasta el lunes para ver qué pasaba, sin embargo, para ese entonces ya había olvidado todo el asunto. Resulta que llegué al colegio, fui a clases, saludé a mis compañeros, todo normal. No fue hasta que llegó el profesor que noté que el asiento del chico estaba libre, no había llegado. En ese momento se me revolvieron las tripas recordando lo que yo había hecho, también empecé a pensar qué pasaría si alguien se enteraba, me puse muy nervioso. La clase transcurría como de costumbre, hasta que de pronto, se abrió la puerta de par en par, era el chico, sólo se había retrasado un poco. Solté un suspiro y me quedé más tranquilo. Lo miré ir hasta su lugar habitual, sentarse, abrir la mochila y sacar su cuaderno, y justo cuando acomodó todas sus cosas, un fuerte temblor, un estrepitoso sonido y el techo, que se rompió y cayó un pedazo de lleno sobre él, matándolo instantáneamente. Pero, eso no fue todo, también le pegó a cuatro chicos más, matando a tres de ellos y pocas horas después, el colegio estaba siendo clausurado”
La audiencia se emocionaba con semejante relato de sangre y tragedia, especialmente les gustaba la pasión y fuerza que el muchacho imprimía en cada oración. Era un excelente relator, mantenía a todos muy entretenidos, que lo tomaban como una historia de terror más.
“Ese momento prometí no volver a usar más la escritura para obtener lo que deseaba, se me había ido de las manos. Y así pasé muchos años de mi vida, siguiendo las reglas, sin ventajas, haciendo una vida normal. Hubo muchas veces que deseé tener más dinero, más facilidades, muchas cosas, pero lo había prometido, no usaría la escritura, pase lo que pase. Un día, estaba acostado mirando la tele cuando escuché que tocaron el timbre, no me levanté porque sabía que mi mamá iría a atender. Escuché que abría la puerta y conversaba pero me era imposible distinguir los discursos. Lo que si pude reconocer fue el llanto de mi madre a los pocos minutos de iniciada la charla. Me levanté, fui corriendo a la puerta y la vi llorando en el umbral de la casa con dos policias a su lado. Estaban en absoluto silencio, con sus gorras en la mano y una expresión de vacío en sus ojos. Hasta que uno le dijo que por favor suba al vehículo. Mi madre se dio vuelta como sabiendo que yo estaba ahí y me ordenó quedarme en casa, mientras ella acompañaba a los policías, le pregunté qué pasaba y me dijo que al parecer papá había chocado con el auto, y que tenía que ir a la estación a ayudarlos. Dicho y hecho, los acompañó al patrullero y emprendieron el viaje. Yo no era tan pequeño, sabía que estaba yendo a identificar el cuerpo, que solo me había mentido para que no me ponga mal. En ese momento caí al suelo, me puse a llorar, a gritar, rompí un par de cosas, y me quedé acostado en la alfombra del living abrazado a un almohadón. No sé cuánto tiempo después, volvió mi madre, estaba destrozada, tenía la cara toda roja, los ojos hinchados. Vino y me abrazó muy fuerte, y me dijo al oído que papá se había ido al Cielo. Todavía recuerdo aquellas palabras. Luego de eso no sé muy bien qué pasó, recuerdo haber estado acostado en mi cama, y casi por inercia fui y agarré un anotador, y simplemente escribí que mi papá vuelva a la vida. Luego de eso el caos, el descontrol. Yo me había quedado dormido, mi mamá me tuvo que despertar, nuevamente me llevó al sótano, ya había preparado todas las provisiones, cerró todo y agarró la escopeta, pero rápidamente me la dio a mí. Le pregunté qué pasaba, me dijo que nadie sabía, pero que había una especie de virus o algo que era muy contagioso y hacía que la gente se volviera caníbal. Una locura. Entonces, yo pensé en mi habilidad o mejor dicho, en mi don, y fui a buscar mi anotador para volver todo a la normalidad. Sin embargo, mi mamá me agarró de un brazo, me dijo que no vuelva a la casa, que me quede ahí, que era muy peligroso. Yo le dije que era solo un segundo y que me deje ir, y mientras estábamos discutiendo, lo oímos, había gente en la casa. Me tiré para atrás, con la escopeta apuntando a la puerta, esperando a que vengan. Mientras le pedí a mi madre que busque lápiz y papel, pero claro, ¿qué iba a buscar un lápiz cuando estaban a punto de asesinarnos? Mientras yo me mantenía firme esperando, apuntando, muy ansioso y nervioso. De pronto, los ruidos cada vez más cerca de nosotros se transformaron en golpes a la puerta, retumbaban los puños en la madera. Mi madre gritaba de terror, y también gritaba que nos dejen en paz, yo firme con la escopeta. Cada vez los puños eran más duros y más seguidos, la puerta no iba a aguantar, mi madre gritaba qué era lo que querían de nosotros, yo la echaba para atrás, pero sin apartar la vista de la puerta, estaban por entrar.
No pasó mucho antes de que entren, tiraron la puerta, empezaron a bajar de una manera muy torpe. Con la tenue luz que había apenas se los veía, pero se notaba que tenían problemas motrices. Bajaban escalón por escalón, yo quería tenerlos bien cerca para no gastar tantas balas, mi madre gritaba que dispare, estaba fuera de sí. Yo esperaba, firme con la escopeta, ellos bajaban, escalón por escalón hasta que el primero de ellos llegó al último. Ahí me acerqué, estaba listo para disparar, empecé a apretar lentamente el gatillo, cuando de repente lo vi, la luz iluminó su cara y lo reconocí, era mi padre que al igual que lo escribí, había vuelto a la vida, pero jamás me imaginé que sería de aquella forma. Tal fue mi sorpresa que perdí la noción de donde estaba. Lo último que recuerdo es perder la escopeta en un forcejeo y los gritos de mi madre de fondo, cada vez más y más lejos, desapareciendo lentamente.” Concluyó su historia.
“Hemos escuchado suficiente” dictó el Juez. “Ya tenemos un veredicto. Te encontramos culpable por blasfeme y hereje, por inventar historias falsas y por irrespetuoso. Y en el remoto caso de que tus palabras hayan sido verdaderas, no has de preocuparte, puesto que tu destino sería mucho peor. Créeme cuando digo que eres afortunado. Y ahora de pie, que ya vienen por ti.”
Y así fue como terminó el juicio en el purgatorio, con el muchacho responsable de ocasionar la extinción de la raza humana.
1 comentarios:
Muy muy bueno. Cada relato es mejor que el anterior.
Sigo leyendo.
No queres mandar a alguna editorial ?
Bs.
Publicar un comentario en la entrada