
Twisted Ink Productions Presents:
El Guión Perfecto
By Chebing
El Guión Perfecto
Cuando estaban a punto de catalogar la reunión como un completo fracaso, se escuchó: “¿Y si hacemos un cuento maldito?”, la sala quedó en silencio, uno de los oyentes comprendió de inmediato, mientras que el otro no tuvo tanta suerte, “¿Un qué? ¿Qué es un cuento maldito?” Preguntó en tono gracioso. “Es difícil de explicar” Respondió Carlos, “Estás loco” indicó Raúl “Hay una razón por la cual esos cuentos están prohibidos” agregó. “Dale, ¿Me vas a decir que crees en esas historias de hadas?” preguntó Carlos con aires de superación. “No se si es creer o no creer pero me parece raro que en todos estos años no haya una película o serie o novela sobre esos cuentos, ni siquiera están en Internet” contestó Raúl. “¿Me van a explicar algún día?” dijo Leonardo, cansado de tantas idas y venidas.
“Bueno, la historia es más o menos así” Empezó Carlos, “Cuenta la leyenda que para todo lo bueno, existe algo malo. Es algo así como la Ley de Newton que enuncia que para cada fuerza hay otra de igual pero de fuerza opuesta” dijo Carlos intentando explicarlo de la manera más sencilla “Entiendo…” dijo Leonardo, reflexionando en las palabras. “Bueno, entonces, se dice que para cada parte de la Biblia, hay una contraparte contenida en el Libro de las Sombras, conocido como el Libro Diabólico o el Libro de Satán. Y cada una de las partes que lo componen, con el paso del tiempo los han bautizado como los Cuentos Malditos“. Explicó Carlos, sin darle demasiada importancia a sus palabras. “¿Y por qué se los bautizó de esa manera?” Preguntó Leonardo. “Bueno, es porque...” Carlos había empezado a explicar pero fue interrumpido “Se bautizaron así porque están verdaderamente malditos” sentenció Raúl. “¿Pero malditos cómo?” siguió preguntando Leonardo. “Malditas y punto” dijo Raúl y se quedo callado.
“Bueno, pero entonces, ¿lo hacemos o no?” preguntó Carlos. Raúl le echó una mirada de odio. “Bueno, bueno, la próxima semana vemos que se nos ocurre” dijo Carlos. Media hora después cada uno estaba camino a su casa. Sin embargo, Leonardo se quedó con mucha curiosidad sobre los cuentos malditos, y empezó a investigar en la Internet. Fue grande su sorpresa cuando encontró una sola página que hablaba del tema como algo serio, y daba incluso menos detalles que sus amigos. Las otras páginas, todas decían que era una fábula usada para asustar a los pequeños a la hora de dormir. Un poco enojado por sentirse tomado del pelo, se fue a acostar sin darle mayor importancia al asunto, todavía faltaba mucho trabajo para tener el corto listo, y los plazos se acababan.
Así transcurrieron cinco semanas, reuniones con muchas ideas pero todas hechas, o muy complicadas, o simples, o no terminaban de cerrar, o mil complicaciones más, parecía que no podían ponerse de acuerdo, y su plazo para filmar estaba llegando a su fin. “Loco, en dos semanas tenemos que presentarlo y no tenemos ni el guión” dijo Carlos “Ya sé, boludo, pero no es fácil esto” dijo Raúl “Obvio que no es fácil, pero hace un mes y medio que estamos así, tenemos que hacer algo, por más que no nos convenza del todo” acotó Leonardo. “Si, yo estoy de acuerdo” dijo Carlos “¿Cuál era tu idea que a todos nos gustaba?” preguntó “La historia de la viejita que vuelve del supermercado y entran a robarle” aclaró Leonardo. “Si, pero esa la descartamos por los actores, ¿dónde vamos a conseguir una señora de esas edad dispuesta a filmar gratis?” dijo Raúl, malhumorado “Bueno, no sé, pero si seguimos así, no vamos a filmar nada. Un poquito más de voluntad, che” dijo Carlos. “Si, yo creo que tenemos que decidirnos y filmar, ya estamos demasiado atrasados” agregó Leonardo. “Bueno, en dos días nos reunimos y lo decidimos y empezamos la pre-producción, no hay pero que valga” Dijo Raúl. Todos acordaron y se fueron a su casa.
Al día siguiente, el teléfono despertó a Raúl, era Carlos que había escrito un guión, era perfecto, era justo lo que necesitaban, pero no quería adelantarle más, al otro día lo podría leer. Raúl se quedó contento con la noticia, más relajado, confiaba en Carlos, sabía que la idea era buena, sino no lo llamaría tan emocionado. Volvió a dormir, se despertó al rato y se preparó la comida, era un día muy tranquilo. A la noche se tiró a ver una película y cuando estaba casi dormido, el teléfono sonó otra vez, solo que ahora, tenía una pésima noticia, Carlos había fallecido en un accidente automovilístico esa misma mañana. El velatorio sería al día siguiente. Raúl rompió en un llanto incredulo, habían estado hablando hace horas, ¿Qué había pasado?
El velatorio, seguido del funeral, estuvieron impregnados de una profunda tristeza. Todos lloraban, se abrazaban, ponían flores en la tumba. Había una foto de Carlos sobre el ataúd, nadie podía evitar sentir como una parte de sí quedaba fundida en ese ataúd, en el que descansaba una persona que ahora viviría en el recuerdo, y en la mano derecha de un Dios inventado por el hombre.
En el transcurso de la semana, Raúl fue a la casa de Carlos a buscar algunas cosas que se había olvidado allí, y a llevarse algún recuerdo, ¿por qué no? Entró a su habitación, miró las fotos de cuando eran más jóvenes, los instrumentos que usaban para tocar en el garage de su casa, la consola en la que tantas veces habían jugado, y de pronto, algo llamó su atención. Sobre el escritorio, unas cuantas hojas blancas abrochadas, donde se leía el título: “La aparición del Rey de las Tinieblas”. Raúl lo tomó, empezó a leerlo.
Desde la primer oración sintió que algo andaba mal, no podía explicar qué era, simplemente una horrible sensación. Lo leyó completo y se lo llevó con él. Ya sabía lo que pasaba.
“Hola” Dijo Leonardo “Soy yo, no hay tiempo. Escuchá, ya sé qué le pasó a Carlos, no fue ningún accidente. Estoy yendo a tu casa, voy a explicarte todo, pero no salgas ni hagas nada loco, ¿entendiste?” Dijo Raúl del otro lado del teléfono. “Entendí” Respondió Leonardo, aunque no sabía exactamente a qué se refería con “nada loco” y se quedó esperando por Raúl.
“Bueno, los cuentos malditos…” Empezó Raúl una vez en la casa de Leonardo, pero fue interrumpido por éste último “Dale, ya sé que es una joda, afloja un poco” dijo en mal tono “No es ninguna broma” repuso Raúl “Dale, che, no me gustan ese tipo de jodas, dejá a Carlos descansar en paz, ¿querés?” se le acababa la paciencia a Leonardo. “Pará, pará un poco y escúchame, no es ningún chiste. Los cuentos malditos se llaman así porque jamás han sido publicados en ningún lugar por separado, o bajo otro nombre que no sea El Libro de las Sombras, y en el orden específico que tienen, que son las contrapartes a la Biblia.” Dijo Raúl, asustado. “Jaja, no veo nada de maldito en eso” replicó Leonardo “No, es que todas las personas que intentaron publicarlo en otro orden, con otro nombre o por separado, han fallecido en extraños accidentes antes de poder hacerlo” respondió Raúl. “Pero, ¿cómo sabés eso?” preguntó Leonardo “Bueno, en realidad es parte de la Leyenda, pero todos lo saben, es un hecho” dijo tímidamente Raúl. “Pero sin pruebas, no es un hecho, es una leyenda, un rumor, nada más” contestó Leonardo. “Bueno, pero esto es así, todo el mundo lo sabe, es por eso que no están en Internet, no están en las bibliotecas, nada” acusó Raúl. “Y entonces, ¿cómo sabés tanto?” dijo Leonardo intentando contradecir a su amigo “Porque me lo contaron y lo creí” dijo Raúl mirando fijamente a Leonardo en los ojos. “No me importa si vos también crees o no, necesito que quemes este guión y por nada en el mundo lo leas” agregó Raúl. “¿Por qué no lo quemas vos y por qué no puedo leerlo?” inquirió Leonardo. “No lo puedo quemar porque ya lo leí, y no podés leerlo porque vas a correr el mismo destino que Carlos y yo” contestó Raúl mirando al suelo “Y eso es la muerte, ¿verdad?” Dijo Leonardo convencido de que su amigo había perdido la razón. “Así es” contestó.
Una vez a solas con el guión y luego de prometer que iba a quermarlo sin leerlo Leonardo comenzó a pensar en Raúl y su historia. Sabía que estaba loco pero, ¿era razón suficiente para romper su promesa?. Aunque si igual quemaba el guión no iba a romper su promesa, simplemente iba a mentirle un poco, nada más. Pero si él no se enteraba, entonces no habría daño. Total, ¿Qué mal puede hacer leer unas cuántas hojas? Sin mucho más, Leonardo se auto convenció, mientras que Raúl llegaba a su casa, y empezaba a escribir cartas a todos aquellos a quien quería y estimaba. No sabía de cuánto tiempo disponía.
Luego de estar toda la noche escribiendo y después de unas cuatro tazas de café, quedó dormido sobre el teclado, hasta que el teléfono lo despertó, como ya era costumbre. Del otro lado estaba Leonardo, quien pronunció pocas palabras pero cargadas de significado: “Lo leí, tenía razón, era perfecto, es perfecto” y seguido de un grito desgarrador se cortó la comunicación. Raúl se calzó las zapatillas y salió para la casa de Leonardo, llegó, tocó timbre pero nadie atendía. Se tuvo que subir al árbol para trepar y entrar por la ventana, al igual que cuando tenían diez años. Entró a su habitación, estaba a oscuras. Buscó por el interruptor mientras gritaba el nombre de su amigo y tropezaba con ropa y distintos muebles. Cuando por fin pudo encender la luz, se dio vuelta y vio sobre la cama de su amigo, un mar de sangre y tripas, y pedazos de cuerpo esparcidos por doquier. Y sobre la almohada, todavía con el teléfono en el oído, la cabeza de Leonardo. No pudo contener el vómito, cuando se repuso buscó el guión, estaba entre todos los restos de su amigo, lo sacó, completamente asqueado, y bajó a la cocina. Prendió una hornalla y tiró el guión encima. Mientras lo veía quemar empezó a sentir un calor por dentro que le recorría cada centímetro de su cuerpo. Era demasiado, se estaba quemando vivo, no aguantaba más, empezó a gritar, a pegarse, no sabía como detenerlo, luego, gritó con todas sus fuerzas y salieron llamas que lo cubrieron por completo hasta dejarlo completamente calcinado, en el suelo de la cocina. Y el guión, que había sido quemado, descansaba sobre las hornallas completamente a salvo, integro, perfecto, todavía perfecto.
1 comentarios:
Me gusto mucho mas el final!! muy bueno.
Publicar un comentario en la entrada